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viernes, 27 de enero de 2012
Cristianos en Acción
Verdad Central: Dios se agrada cuando ve que los creyentes demuestran compasión y amor hacia sus semejantes.
Texto Áureo: Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Romanos 12:15.
Objetivos del aprendizaje.
1. Entender que no puede agregarse nada a lo que el Señor hizo para la salvación del hombre.
2. Tratar de vivir una vida semejante a la de Cristo, evitando así el dar ocasión para que alguien tropiece y encuentre razones para rechazar la Palabra de Dios.
3. Reconocer el peligro que hay en contaminarse con el mundo y tener una percepción clara para distinguir bien entre las cosas de Dios y las del mundo.
Bosquejo general
I. Constancia en todo
A. Colaboradores de Dios
B. Sirviendo con amor sincero
II. La verdadera consagración
A. Separados del mundo
B. Dios recibe a los que se consagran a él
III. Cuando los cristianos cuidan los unos de los otros
A. La preocupación de Pablo por los corintios
B. Un buen informe acerca de los corintios
Introducción
En los capítulos anteriores Pablo se ocupó en describir ampliamente el ministerio que había recibido del Señor y la gracia divina que le había dado fuerzas para estar firme. Dios, a través de su gracia salvadora había reconciliado a Pablo consigo mismo. Por medio de la dádiva de Dios en Cristo su Hijo, esa reconciliación era eficaz y esta disponible para todos los seres humanos. A él se le concedió, por tanto, este ministerio de reconciliación, el cual 'tenía que ser anunciado a todos los hombres. Así vemos al apóstol en su papel de embajador de Cristo rogando a los hombres que se reconciliaran con Dios.
Aquí en el capítulo 6, Pablo se dedica a dar demostraciones de que él era en verdad un embajador de Cristo. El estaba consciente de que tenía enemigos y que éstos estaban haciendo todo posible por destruir los resultados del-ministerio que había desarrollado en Corinto. Esto lo hacían arruinando con astucia y falsedades la reputación del apóstol. Por otra parte él tenía muchos amigos en Corinto. Por lo tanto, por amor del evangelio, él dedica esta sección de su epístola para dar una descripción de su ministerio y sus sufrimientos por causa del evangelio. Lo que él deseaba era que sus lectores, los cristianos de Corinto, tuvieran suficiente información sobre el ministerio que él había venido desempeñando, y de esta manera poder hacer frente a las acusaciones y falsedades de los enemigos: El quería que supieran que su servicio o ministerio entre ellos estaba impregnado de amor genuino y sinceridad cristiana. También les asegura que el mensaje que anunciaba era real y verdadero.
Exposición Bíblica
I. Constancia en todo (2 Corintios 6:1-10).
A. Colaboradores de Dios
Pablo y Timoteo, en su carácter de embajadores de Cristo eran también sus colaboradores, sus ayudantes, sus asociados en el ministerio del evangelio.
Pregunta: ¿Qué parte tenían ellas en la obra de Dios?
Estos siervos de Dios, como todos los que le sirven a través de las generaciones, no pueden tomar parte en la realización de la obra de redención. Esto ha sido hecho por la gracia maravillosa de Dios por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. Los hechos básicos para la redención de la humanidad fueron la muerte y la resurrección de Jesucristo. Como lo señalábamos en la lección anterior, Cristo, quien no conoció pecado fue hecho pecado para que nosotros pudiésemos ser hechos justicia de Dios en él. No había ni hay nada que nosotros podamos hacer para salvarnos del pecado. La salvación es algo que ejecutó Dios por medio de Jesús. Es cierto que no podemos hacer nada para añadir a la obra de Cristo, pero sí podemos participar en la propagación y extensión de ese amor de Cristo que busca al pecador y se moviliza en la iglesia de una manera especial.
En este capítulo Pablo muestra su preocupación y su amor por los hermanos de Corinto. El apóstol se interesaba en ver que los corintios no hubieran recibido la gracia de Dios en vano. Es decir, que no tuvieran en poco el ministerio de la reconciliación que Dios le había encomendado a Palo como una oferta de su gracia para que los hombres restauraran la comunión con El por medio de Jesucristo.
Enseñanza práctica
Los enemigos de Pablo no podían encontrar ninguna falta en el mensaje del evangelio que él proclamaba. Por cualquier lado que juzgaran su predicación siempre se encontrarían con la verdad de la Palabra de Dios. El mensaje del apóstol estaba basado en una demostración del poder divino (1 Corintios 2:1-5).
Pero cuando los oponentes de Pablo se veían frustrados en su intento de destruir el mensaje que él anunciaba se lanzaban a un ataque directo a su propia reputación personal. Ellos sabían que si triunfaban en esto también lograrían destruir todos los resultados de su ministerio.
Sin embargo, la paciencia de Pablo y Timoteo en sus acciones, la pureza de su corazón, sus sanas motivaciones y la forma sincera y valiente en que libraban la batalla del Señor los identificaban, sin temor a dudas, como fieles ministros de la Palabra de Dios.
B. Sirviendo con amor sincero
Pregunta: ¿Qué hacían Pablo y Timoteo para recomendarse "en todo como ministros de Dios"?
Todo lo que ellos hacían era parte de su vida de servicio a Dios. Para ponerlo en términos más claros ante sus lectores, Pablo enumeró una serie de cosas que eran suficientes para recomendarlos como verdaderos siervos del Señor. La primera cualidad mencionada es la paciencia. Es decir, una conducta paciente y estable para hacer frente a cualquier circunstancia, en vez de darse por vencido. En este aspecto del carácter se puede mencionar la actitud frente a las aflicciones, las tribulaciones, las presiones las catástrofes naturales y torturas ocasionadas por los hombres. Entre los sufrimientos infligidos por los adversarios pueden mencionarse los azotes que había sufrido el apóstol a manos de los judíos y también de los romanos, los encarcelamientos a los que fue sometido, los complots y tumultos religiosos y políticos, los desvelos y hambres.
La segunda cualidad por la que estos predicadores se recomendaban como verdaderos ministros de Dios estaba relacionada, no con las circunstancias, sino con la pureza interior del corazón y la sinceridad de sus motivos. Esto se veía en el conocimiento que tenían de las Escrituras y de los planes de Dios; también se manifestaba en la longanimidad, la tolerancia y la paciencia con la que actuaban hacia los demás, en su bondad y generosidad, en la obra que el Espíritu Santo realizaba por medio ellos, en la genuinidad de su amor, en la manera en que administraban la Palabra de verdad y en la forma en que se manifestaba en ellos el poder de Dios en su ministerio.
La tercera cualidad que caracterizaba el ministerio de Pablo y Timoteo era la manera en que se enfrentaban a la batalla a favor del evangelio. Ellos peleaban "con armas de justicia a diestra y a siniestra" (versículo 7). Esto podría entenderse como el uso de las armas de la justicia de Cristo tanto para atacar al enemigo por una parte y para defenderse de los ataques de afuera por la otra. Ellos procuraban que todas las cosas fueran hechas correctamente, sin importar lo que hiciera el enemigo. Esa era su manera de actuar ya fuera "por honra" o "por deshonra"; ya fuera que hablaran bien de ellos, o mal. Aunque los enemigos los consideraban como engañadores o impostores, ellos permanecían fieles a la verdad. Guando la gente los tenía por desconocidos y extraños, Dios les daba gracia para hacerlos bien conocidos de todos. Cuando parecía que se estaban acercando a la muerte Dios les daba poder para que se sintieran llenos de vida y fuerza espiritual. Cuando el enemigo los sumergía en dolor, tristeza y humillación, el Señor los alentaba y podían así regocijarse en El. Aunque aparentemente vivían en pobreza y escasez, a muchos llenaron de riquezas en todo sentido. Si bien ante los ojos de los hombres parecían no tener nada, realmente lo tenían todo, porque tenían al Señor a su lado. Por medio de Cristo Jesús ellos vinieron a ser cauces por los que Dios derramó abundantes bendiciones y mucha riqueza espiritual.
II La verdadera consagración 2 Corintios 6:11- 7:1
A. Separados del mundo
Los versículos 11-13 son muy interesantes. Antes de seguir con su elocuente y conmovedora exposición, el apóstol se detiene para demostrar que su corazón casi estallaba de emoción. El había estado hablando a los corintios. Su boca se había abierto para expresarles lo que sentía. Su corazón se había ensanchado; es decir, había abierto su corazón para hacerles conocer sus sentimientos. Si acaso ellos sentían alguna presión o algún resentimiento, eso sólo podía proceder de la manera en que ellos interpretaran sus palabras y sus hechos. Por eso les pide que ellos también se expresen como corresponde: "Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros" (versículo 18). Pablo quería que supieran que todo lo que él hada provenía de un corazón lleno del amor de un padre espiritual. Hasta para tratar de los problemas más serios, él hada uso de este amor sincero.
Pregunta: ¿En qué problema concentra su atención en esta parte de su carta?
El creyó muy necesario hacer la seria advertencia a los corintios en contra de unirse "en yugo desigual con los incrédulos". Los yugos se utilizan para hacer que dos animales trabajen juntos o lleven una carga. Algunos creyentes piensan que esta advertencia se refiere únicamente a los que hacen planes de casarse con personas inconversas. Pero parece que esta no es la aplicación primaria en este caso. Con estas expresiones el apóstol está haciendo un llamado a la separación de los creyentes del mundo para consagrase definitivamente a Dios.
El "yugo desigual" está relacionado con el aspecto doctrinal y la adoración. Algunos de los creyentes corintios corrían el riesgo de degenerar sus enseñanzas y mezclarlas con ideas que provenían de fuentes paganas. Parece que muchos de ellos estaban más interesados en estar en "compañerismo" con los paganos que en mantener una relación correcta con Dios y con la verdad de su Palabra. Estaban traspasando los límites de la justicia y la injusticia, y entre la luz y las tinieblas. Algunos de ellos ignoraban que no podía haber "concordia" (simfonesis) entre Cristo y "Belial" o el anticristo; o entre los creyentes y los incrédulos. No les importaba averiguar si había diferencia entre la verdadera adoración a Dios y la idolatría. Tal parece que habían caído en un estado de total indiferencia. Ya no halan distinción entre lo bueno y lo malo.
Enseñanza práctica
La idea básica de las palabras de Pablo en el versículo 14 probablemente se derive de Deuteronomio 22:10 y Levítico 19:19. Allí hay una clara distinción entre ciertas cosas que jamás deberían juntarse. De ninguna manera pueden unirse en yugo la pureza del cristianismo y la idolatría pagana. No puede haber compatibilidad entre lo bueno y lo malo.
Dios le habló a Abraham y le dijo: "Vete. . ." El mensaje angelical le ordenó a Lot que saliera de Sodoma. Como representantes de Dios, como embajadores de Cristo, como ciudadanos del cielo, los cristianos deben conducirse de tal manera que no haya en ellos ninguna apariencia de maldad, ni dentro ni fuera de la iglesia.
B. Dios recibe a los que se consagran a él
Como lo dijimos anteriormente, la idea aquí no está relacionada con matrimonios ni con las asociaciones que existen por causas comerciales o de trabajo: Estas instrucciones prohíben la asociación de los cristianos con las costumbres de la antigua comunidad pagana a la cual pertenecían. El persistir en la amistad y la unión con ellas solamente haría más difícil el desprendimiento de las cosas malas y la abstención de lo inmundo, especialmente la idolatría y otras costumbres paganas. En el versículo 17 se citan las palabras de Isaías 52:11, las cuales tienen que ver directamente con la adoración.
La razón por la cual es tan importante que nos separemos de todas las cosas inmundas, sin embargo, es que Dios quiere habitar en nosotros. El quiere ser nuestro Dios, y que nosotros seamos su pueblo. Pero el pecado, o la idolatría, que es la adoración de otras cosas fuera de Dios, son cosas que nos separan de El. Solamente cuando nos separamos por completo de la adoración idolátrica y de las costumbres pecaminosas de los incrédulos nos puede recibir el Señor para ser nuestro Padre, tal como El lo desea.
Pregunta: ¿Qué elemento nuevo hay en la promesa del Nuevo Testamento en cuanto a que Dios es nuestro Padre y nosotros somos su pueblo?
David exclamó: "Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación" (Salmo 89:26). El salmista Asaf reconoció que todos los hijos de Israel eran "hijos del Altísimo' (Salmo 82:6). Oseas 1:10 promete que el Israel restaurado volverá a ser reconocido como pueblo de Dios, "y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente". El Antiguo Testamento demuestra claramente la naturaleza paternal de Dios en la manifestación de su amor y misericordia (Salmos 27:10; 103:13; Isaías 1:2; 68:7, 8; Jeremías 3:22; 10:20; Malaquías 3:17).
Isaías reconoció esto mismo diciéndole a Dios: "Tú, oh Jehová, eres nuestro padre" (Isaías 63:16; 64:8; Jeremías 3:19; 31:9; Malaquías 1:6; 2:10). La gente del Israel del Antiguo Testamento también reconocía la paternidad de Dios en los nombres que les ponían a sus hijos. Los nombres Eliab y Abiel, ambos significan "Dios es mi padre" (Números 1:9; 16:1; 1 Samuel 9:1; 16:6; 1 Crónicas 11:32). Los nombres Abías y Ahí, igualmente significan "Jehová es mi padre" (1 Samuel 8:2; 1 Reyes 14:1; 1 Reyes 18:2).
Como nuestro Padre Dios quiere que seamos un pueblo separado para que podamos ser suyos de una manera muy especial. Dios dilo que El había escogido a Israel para que le fuera "un pueblo único", no en el sentido de que no pudiera haber otro como él, sino en cuanto a la consagración y .santificación que deberían caracterizarlo como pueblo suyo. (Vea Deuteronomio 14:2.) Los mismos términos que se usan en Deuteronomio - "pueblo único" - se traducen como "especial tesoro" en Éxodo 19:5, y en Malaquías 8:17. El Nuevo Testamento nos enseña que como cristianos hemos venido a ser posesión de Dios de una manera especial (1 Pedro 2:9). Si nos separamos de las cosas del mundo y nos consagramos a su servicio y adoración, El se nos manifiesta como nuestro Padre y nos trata como sus hijos.
III. Cuando los cristianos cuidan los unos de los otros 2 Corintios 7:2-16
A. la preocupación de Pablo por los corintios
Ahora el apóstol concentra su atención en la carta a la relación que sostenía con los hermanos de Corinto. El les pidió no solamente que lo recibieran, sino que también le abrieran ampliamente su corazón para darle lugar.
Pregunta: ¿Tenían los corintios una razón legítima para no abrir su corazón a Pablo?
Algunos corintios habían estado acusando a Pablo de cometer algunos errores en su trato injusto hacia algunas personas. Otros lo acusaban falsamente de estar arruinando a la gente en lo financiero, hasta el grado de defraudarlos y engañarlos. Sin embargo, viéndolo bien estos argumentos no tenían validez alguna porque eran formulados por enemigos del evangelio. Por su parte, los creyentes corintios conocían perfectamente bien a Pablo. Ellos sabían que él no era capaz de hacer ninguna de las cosas de las que se le acusaba. Por otra parte, Pablo tampoco mencionaba estas cosas con el ánimo de condenar a los que lo acusaban. En el fondo de su corazón él sentía un verdadero amor hacia ellos. Los tenía en su corazón para morir o vivir con ellos. También se implica aquí que no importando lo que sucediera con él, su amor por ellos permanecería fiel. Si bien algunos le causaban aflicciones y dolor, otros le eran una verdadera consolación y le servían de apoyo moral en medio de sus sufrimientos.
B. Un buen informe acerca de los corintios
Cuando se encontraba en Macedonia, Pablo se sintió bastante preocupado por no saber cómo les iba a ellos en Corinto. Es probable que temiera por el estado espiritual de la iglesia. Pero llegó Tito y le trajo buenas noticias. El se lamentaba por haber tenido que mandarles una carta tan severa cuando ellos no respondieron a 1 Corintios. Sin embargo, la tristeza que les causó dicha carta (la cual no llegó a nuestras manos) obró para bien, "la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación" (versículo 10).
Enseñanza práctica
Hay momentos en que aun en la iglesia se hace necesaria la severidad. A veces, por no ser firmes y por no tener confrontaciones con los que andan mal (lo cual no es nada agradable), las cosas pueden ser más desastrosas para la iglesia.
El reproche no es cosa de la que uno pueda gozarse, y tampoco debe ser así. Vemos con horror que se goza en infligir dolor a otros. Pero ¿qué podemos decir acerca de los que se deleitan en hacer daño a los demás con el veneno de la lengua? ¿Qué diremos de los falsos acusares y los difamadores? Sin embargo hay un tipo de reproche que sí es eficaz y lleva buen fruto en la iglesia - es el que se hace bajo la dirección divina, con amor y con la intención de ayudar a los cristianos para que sean o que deben ser dentro de la familia de Dios.
Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la tristeza que es según Dios y la del mundo?
La tristeza provocada por el mundo conduce a la depresión, la culpabilidad y la miseria; es una tristeza destructiva. En cambio, la tristeza que es según Dios conduce al creyente al arrepentimiento, del cual puede provenir la restauración. Esta fue otra razón por la que Pablo podía tener tanta confianza en ellos.
Enseñanza práctica
Nosotros no podemos tener un corazón amoroso sin amar a la gente. Muchas veces la caridad se expresa sin que haya un verdadero amor que la respalde. Esto ha provocado críticas abundantes contra los líderes de muchas organizaciones religiosas llamadas de caridad. Pero si estamos dispuestos a hacer nuestra parte, Dios hará la suya. Si nosotros actuamos honradamente no tendremos necesidad de defendernos de las falsas acusaciones. Tampoco tenemos que preocupamos por la defensa de la Palabra de Dios. El servicio eficaz empieza cuando nos separamos del mundo y nos consagramos a Dios.
Recordemos que no se necesita mucho para demostrar nuestro amor y preocupación por los demás. Una palabra amable, un gesto amistoso, una actitud compasiva, algunas veces solamente hacer acto de presencia es suficiente.
Cómo Crecer en la Gracia
Verdad central: Todo cristiano debe crecer en la gracia de Cristo.
Texto áureo: Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 3:18).
Trasfondo bíblico: 2 Pedro 3:18
Bosquejo:
I. Comprenda lo que es la gracia
A. La gracia definida.
B. La gracia capacita.
II. Acepte la gracia de Dios
A. Gracia revelada
B. Gracia aceptada
III. Use la gracia con prudencia
A. No en vano
B. En el servicio fiel
Objetivo
Saber lo que es la gracia de Dios y resolverse a crecer en la gracia.
Introducción
La concepción de un ser humano es un acontecimiento maravilloso y misterioso. Aunque la raza humana no entiende por completo la maravilla de la concepción, los científicos han descubierto muchos hechos asombrosos respecto a ese don de Dios. El ambiente y la formación influyen en cada persona, pero muchas de las características físicas y algunas de las psicológicas de una persona están determinadas por los códigos genéticos transferidos a un nuevo ser humano en la concepción. El programa genético de los padres se transfiere al niño que no ha nacido aún. Los genes de los padres determinan el color de los ojos, el género y una predisposición de la personalidad, y muchas otras características del nuevo niño.
En el momento de la salvación, Dios convierte a las personas en nuevas criaturas (2 Corintios 5:17). Los cristianos reciben un "programa espiritual" para su vida. Dios conoce la potencialidad en cada cristiano y quiere que cada creyente crezca, siendo más semejante a Cristo cada día. --- '
Esta lección nos ayudará a entender la naturaleza de la gracia de Dios y cómo podemos recibir esa gracia y crecer en ella. Mientras estudiamos la gracia de Dios, pida que el Espíritu Santo le ayude a crecer en esa gracia.
Comentario Bíblico
I. Comprenda lo que es la gracia (Efesios2:8-10)
A. La gracia definida
La gracia de Dios no es algo sin lo cual podamos vivir. No es un lujo, sino una necesidad ineludible si hemos de tener una relación con Dios. En Efesios 2, Pablo nos enseñó con toda claridad el lugar de la gracia en nuestra vida.
En los versículos 1-3, Pablo describió la condición perversa de los que viven sin Cristo. El versículo 4 es el punto decisivo en la descripción que hace Pablo de los seres humanos antes de Cristo y lo que ocurre en la salvación. Gracias al "gran amor" de Dios y a su riqueza en misericordia, Él nos dio vida en Cristo. Esa acción de Dios que nos dio salvación ha llegado a nosotros por la gracia de Dios (v. 5).
Pregunta ¿En qué sentido es la salvación una señal de la gracia de Dios (Efesios 2:8)?
La gracia es un don admirable de Dios; es su misericordia inmerecida. No hay nada que podamos hacer para ganar la gracia de Dios o justificarnos delante de Él. El pecado deformó y debilitó la imagen de Dios en nosotros, y nos volvimos esclavos del pecado (Romanos 6). Como no podíamos llegar hasta Dios, Él, por su gracia, llegó hasta nosotros.
Pregunta ¿Por qué Pablo afirmó que somos salvos mediante la fe?
Se acepta la gracia de Dios mediante la fe. Es un factor fundamental en la salvación. Para ser salvos, debemos creer que Jesucristo murió por nuestros pecados. También debemos llevar una vida de fe cada día para agradar a Dios. Toda la vida de un cristiano se basa en la fe en Dios.
No se puede ganar la gracia de Dios (w. 8,9). La frase "don de Dios" se refiere a la salvación que se nos da gracias a la bondad de Dios. No de puede ganar un regalo. Si se ganara, no sería un regalo, sino una obligación con quien trabajó. Por eso Pablo pone en claro que la salvación no es de "vosotros" y "no por obras, para que nadie se gloríe".
Pregunta ¿De qué manera son los creyentes "hechura" de Dios
La gracia de Dios es evidente en nuestra vida mediante la salvación que ofrece | por medio de Cristo. Cuando quienes nos rodean vean el poder transformador; de Dios en nuestra vida, comprenderán que no hemos hecho esos cambios nosotros mismos. Y mientras seguimos sirviendo a Dios, nuestras obras de bondad para los demás darán una prueba más de la obra transformadora de Dios en nuestra vida.
Las buenas obras deben mostrarse con naturalidad en la vida de su pueblo. Esas obras no nos conceden la misericordia de Dios, pero muestran que hemos aceptado la gracia de Dios mientras nos esforzamos en el nombre de Cristo. ¡Al pueblo de Dios se le llama a una vida de buenas obras (v. 10)!
B. La gracia capacita
El don de salvación de Dios se le presentó a la raza humana por medio de Jesucristo (Tito 2:11). La gracia de Dios está al alcance de todos los que la acepten. Él desea que todos sean salvos. La gracia de Dios por medio de Jesucristo es la única solución al dilema del pecado y de la separación de Dios.
Pero la gracia no es sólo la inmerecida misericordia que da salvación, sino que es lo que permite que llevemos nuestra vida de una forma que sea agradable a Dios.
Pregunta ¿A qué nos enseña la gracia a decirle que no?
La gracia nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos. Nos instruye y capacita para decirle que no al pecado.
La impiedad se refiere a la irreverencia por las cosas de Dios, una elección consciente de no hacer caso de las exigencias de Dios. Los deseos mundanos se refiere a los deseos que caracterizan a quienes no conocen a Dios o no viven para Él.
Pregunta ¿A qué nos enseña la gracia decirle que sí?
La gracia nos hace percatarnos de lo que Dios quiere y nos aconseja que hagamos. No sólo nos enseña las prohibiciones de la vida cristiana, sino que también nos guía a las acciones del vivir para Dios. El vivir con sobriedad alude al dominio de sí mismo. Ese dominio propio es una disciplina interior del pensamiento y de las emociones de modo que nuestra vida muestre la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:2). El vivir rectamente alude a una conducta que sea justa y recta con los demás. El vivir en santidad se refiere a consagrarse a Dios y a glorificarlo en todo lo que hacemos (Colosenses 3:17).
La gracia también nos capacita para que sirvamos a Dios. Pablo el apóstol fue un gran ejemplo de esa gracia capacitadora (1 Corintios 15:9,10). Estaba plenamente consciente de que no era digno de que se le considerara apóstol porque había sido perseguidor de la Iglesia. Pero lo que había procurado destruir ahora la gracia de Dios lo estaba capacitando para edificar.
Pregunta ¿Qué podemos aprender la declaración de Pablo: "Por la gracia de Dios soy lo que soy"?
Es importante permitir que la gracia de Dios obre plenamente en nosotros. Dios nos ha transformado. El ha perdonado y olvidado nuestro pasador Debemos aceptar la obra de gracia en la salvación en la capacitación para que podamos servir No permita que la gracia de Dios que se le concedió sea en vano o sin efecto. Aunque las palabras de Pablo se escribieron para alentar a sus lectores corintios, también él nos aconseja a cada uno de nosotros: "Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1 Corintios 15:58).
II. Acepte la gracia de Dios (Juan 1:16,17)
A. Gracia revelada
Se nos revela la gracia de Dios mediante las bendiciones que recibimos de Él. Eso es cierto no sólo para quienes han recibido su gracia por fe, sino para todas las personas (Juan 1:16). Jesús enseñó acerca de esa gracia, la compasión de Dios, en el Sermón del monte. Él es el "que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos" (Mateo 5:45) No debemos olvidar que toda buena dádiva y todo don perfecto viene de Dios (Santiago 1:17).
Pablo, habiéndoles a los griegos, explicó que Dios ha derramado sus bendiciones sobre todas las personas, "haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones" (Hechos 14:17). Dios ha revelado su gracia mediante su creación y su cuidado constante de todo lo que ha hecho.
La ley se le dio a Moisés cuando Dios le dio instrucciones respecto a cómo quería que viviera su pueblo del pacto (Juan 1:17). ¡Cuan misericordioso fue ese acto de revelación! Dios, el Creador, en su gran amor a quienes hizo, se da a conocer a sus criaturas.
La ley era buena, pero había un problema: la pecaminosa naturaleza humana. Dios, reconociendo esa debilidad, envió a Jesucristo a condenar el pecado en el hombre pecador y a revelar la gracia y la verdad de Dios (v. 17; véase Romanos 8:1-4). Habiendo aceptado la gracia de Dios, ahora las personas pueden cumplir los justos requisitos de la ley gracias al poder del Espíritu Santo. El Pentecostés es una de las mayores pruebas de la gracia de Dios. El bautismo en el Espíritu Santo nos da poder, poder para ser sus testigos y poder para llevar una vida recta.
B. Gracia aceptada
Imagínese cómo se sentiría si usted descubriera la cura para la más terrible enfermedad que se conozca hoy. Usted brinda gratuitamente esa medicina. Hasta se la lleva a quienes la necesitan. Pero en vez de aceptar con alegría esa cura salvadora, los enfermos la rechazan y mueren.
Dios nos ha provisto de un remedio para el pecado: gracia mediante la sangre preciosa de Cristo. No debemos rechazar su gracia. El rechazarla resultará en la eterna separación de Dios.
Dios ha provisto no solamente la gracia que necesitamos, sino también los medios para alcanzarla. Entre esos medios están las personas capacitadas, la oración y la debilidad.
Efesios 4:7 habla de la gracia que se nos ha dado "conforme a la medida del don de Cristo". Cristo pone siervos llamados y ungidos en la Iglesia para que sirvan al pueblo de Dios. Por medio de estas personas —apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros— Dios puso su gracia a disposición del cuerpo de creyentes. En realidad, Dios usa a todos los cristianos para que sean instrumentos de su gracia para que se edifiquen unos a los otros y edifiquen todo el cuerpo en amor (Efesios 4:11-16).
La oración es otro medio de aceptar la gracia de Dios. Santiago les dice a sus lectores que no habían recibido de Dios porque no le habían pedido (Santiago 4:2). Hebreos nos alienta a que nos acerquemos "confiadamente al trono de la gracia" (Hebreos 4:16). El mismo Jesucristo que obtuvo nuestra salvación mediante su muerte, fue resucitado de los muertos y ha ido al cielo a servir como nuestro sumo sacerdote. Él se compadece de nuestras debilidades y tentaciones. Podemos acudir a Él para alcanzar misericordia, compasión y gracia para nuestras necesidades.
El apóstol Pablo aprendió que la gracia de Dios puede recibirse en la debilidad y en tiempos de necesidad. Para Pablo, era un aguijón en la carne. Aunque no se sabe con certeza cuál era ese problema, hizo que se sintiera débil. Pudiera incluso haber sentido como si eso estorbara su servicio a Dios. Cuando le pidió al Señor que quitara la causa de la debilidad. El Señor le recordó a Pablo que su gracia era suficiente. La gracia capacitadora de Dios que Pablo recibió le ayudó a vencer su debilidad. Pablo llegó a regocijarse en su debilidad en vez de quejarse de su aflicción. Pablo aprendió, como debemos aprender nosotros, que la verdadera fortaleza es Dios obrando en nosotros por su gracia, no por nuestros talentos y aptitudes naturales.
III. Use la gracia con prudencia (2 Corintios 5:20-6:1)
A. No en vano
La gracia de Dios es una bendición prodigiosa. En muchos aspectos eso no tiene sentido. ¿Por qué alguien que amara tanto lo sacrificaría todo por el bien de otro?
Pablo contesta esa pregunta en 2 Corintios 5:20,21. Dios quiere ser nuestro amigo. Quiere librarnos de la esclavitud del pecado y darnos la gloriosa libertad de ser hijos de Dios (Romanos 8:21).
Fue con ese fin que Pablo sirvió como embajador de Cristo. Él era representante de Dios y hacía este llamamiento:
"Reconciliaos con Dios" (v. 20). Los que en Corinto oyeron ese llamado y respondieron a él habían aceptado la misericordia y la gracia de Dios.
Pablo declaró que seguía colaborando con Dios en la exhortación a esos creyentes de que no recibieran "en vano la gracia de Dios" (6:1). La Biblia tiene muchos ejemplos de personas' que han presenciado una obra poderosa de Dios que se han apartado de Dios y han desperdiciado la gracia de Dios.
Pregunta: ¿Cuáles son algunos ejemplos bíblicos de los que han desperdiciado la gracia de Dios?
El primer ejemplo fue Caín. Rechazó la reprensión de Dios después que había ofrecido un sacrificio inaceptable. Judas, a quien se había escogido como apóstol, traicionó a Jesús. Demas, un compañero de Pablo, abandonó el ministerio "amando este mundo" (2 Timoteo 4:10).
Debemos también tener cuidado de confiar en que la gracia de Dios nos mantenga cerca de Dios. El amor a este mundo, el orgullo y la autosuficiencia pueden hacer que desperdiciemos la gracia de Dios. El gran himno de la iglesia, "Sublime gracia", dice: "Su gracia siempre me libró y me guiará feliz."
B. En el servicio fiel
Dios nos da un don (o dones) a cada uno para que nos sirvamos los unos a los otros. Este concepto no sólo se encuentra en la carta de Pedro, sino que es importantísimo para la interpretación paulina de la Iglesia.
No para minimizar la importancia del pastor-maestro o evangelista, pero con demasiada frecuencia tenemos el concepto de que sólo quienes le dedican al ministerio todo el tiempo tienen el don del ministerio. Las listas de los dones en Romanos 12:3-8 y 1 Corintios 12:27-31 desaprueban con toda claridad semejante idea. Cada uno de nosotros ha recibido un don que nos permite ministrar la gracia de Dios mediante el poder de Dios. Pedro nos ordenó que lo usemos para ministrar a "otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios" (1 Pedro 4:10).
La meta de ese ministerio tiene dos aspectos: ayudar a los demás a crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y darle alabanza y gloria a Dios.
Se cuenta la historia respecto a un trabajo que debía realizarse en la iglesia. Todos pensaban que alguien lo haría, pero nadie lo hizo. Resolvamos usar sabiamente la gracia de Dios sirviéndole fielmente.
Aplicación:
Es impresionante pensar en la grandeza de la gracia de Dios para nosotros. El Creador del universo desea ser nuestro amigo. No es porque haya algo digno en nosotros, sino porque Dios nos creó y nos ama.
No permita que el sentido de culpa impida que usted busque la gracia de Dios. Tal vez sienta que los fracasos pasados lo hacen indigno de recibir su gracia. Pero debe recordar que donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia (Romanos 5:20).
La verdad es que todos éramos indignos de recibir nada de Dios salvo su ira y su enojo. Pero cuando éramos enemigos de Dios, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8). Por eso lo que recibimos de Dios lo recibimos por gracia. ¿Necesita hoy la gracia y la misericordia de Dios? Vaya al trono de la gracia y recuerde que la gracia es las riquezas de Dios a expensas de Cristo.
Cómo Crecer en la Fé
Verdad central: La fe en Dios crece mediante la disciplina y el servicio espiritual.
Texto áureo: Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros... por cuanto vuestra fe va creciendo (2.Tes..1:3).
Trasfondo bíblico: Mar. 1:14,15; 4:14-20; Luc. 17:5-10; Rom. 10:16,17; Col. 2:5-7; Judas 20,21.
Bosquejo
I. Crea la Palabra de Dios
A. La Palabra de Dios anunciada
B. La Palabra de Dios creída
II. Sirva al Señor
A. Fe fructífera
B. Deber constante
III. Practique disciplinas espirituales
A. Progreso espiritual
B. Edificación espiritual
Objetivo:
Examinar los principios del crecimiento en la fe y vivir según ellos.
Introducción
Alguien ha comentado: "Cualquiera puede contar las semillas que hay en una manzana. Hay que ser una persona de fe para contar las manzanas que hay en una semilla."
La fe en Dios hace posible el llevar una vida cristiana triunfante y es un requisito indispensable si se ha de agradar a Dios. Es lo que nos permite creer que Él existe y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6). La fe cree en lo imposible porque "para Dios todo es posible" (Mateo 19:26).
La fe bíblica no es una fórmula mística y mágica que podamos usar para lograr todos nuestros deseos. Es una fuerza poderosa en nuestra vida para el servicio espiritual al Señor. La fe implica obediencia basada en la fe y la confianza en la Palabra, el carácter y las promesas de Dios. Mediante la fe, el Espíritu Santo da el poder, la confianza y la ayuda que necesitamos cada día a fin de vivir para el Señor
Comentario Bíblico
I. Crea la Palabra de Dios (Marcos 1:14,15; 4:14,20)
A. La Palabra de Dios anunciada
Jesús viajó desde Judea hasta Galilea después que Juan fue encarcelado (Marcos 1:14). A Juan el Bautista lo encarcelaron porque reprendió al rey Herodes por sus pecados, sobre todo el pecado que tenía que ver con Herodías, la esposa de su hermano (Lucas 3:19,20).
Jesús anunció las buenas nuevas del reino (vv. 14,15). Se requiere arrepentimiento y fe en Jesucristo para entrar en el reino de Dios.
Pregunta: ¿Qué significa arrepentimiento?
Arrepentimiento significa cambiar la mente y la actitud de uno, y apartarse del pecado y volverse a Dios. Una persona arrepentida debe lamentar sinceramente su pecado y cambiar su manera de vivir.
La fe incluye el confiar en Dios y depender de su perdón y su ayuda en la vida. El Señor quiere que todas las personas crean y se salven (2 Pedro 3:9).
En la parábola del sembrador (Marcos 4:3-20), la semilla representa la Palabra de Dios; el sembrador, el que predica el evangelio; y los terrenos, las distintas condiciones del corazón humano. Jesús presentó cuatro condiciones del corazón: duro, poco profundo, entre espinos y fructífero. El corazón duro resiste a la Palabra de Dios. El corazón superficial no tiene profundidad espiritual alguna. El corazón entre espinos permite que los afanes e intereses del mundo estorben la obra poderosa de la Palabra de Dios. El corazón fructífero está plenamente preparado para oír, recibir la Palabra y aplicarla a su vida. Ese corazón da una abundante cosecha espiritual para el Señor.
Es imprescindible que se siembre la Palabra de Dios. Tiene gran potencialidad porque origina cambios positivos en la vida de uno (véase Salmo 119:11,105; Juan 17:17). La Palabra de Dios es el fundamento sobre el cual las personas edifican toda su vida (véase Deuteronomio 8:3; Mateo 4:4). Jesús anunció el evangelio para que las personas se salvaran, le sirvieran y difundieran las buenas nuevas.
B. La Palabra de Dios creída
Pablo sabía que muchos de los israelitas habían rechazado el evangelio (Romanos 10:16). El Antiguo Testamento presenta muchas profecías de la venida del Mesías. Algunos que la rechazaron eran tercos, legalistas y duros de corazón, sin lugar en su vida para aceptar la gracia de Dios.
Se mostró esa gracia en los milagros de Dios, el sistema expiatorio, el ministerio sacerdotal y la provisión para su pueblo. Los que creyeron en la Palabra de Dios disfrutaron de sus promesas, su poder y su presencia en su vida. Anhelaban el día en que vendría el Mesías y establecería el reino de Dios y reinarían los justos. Hoy muchos rechazan las buenas nuevas del perdón y de la salvación de Dios.
Pregunta: ¿Por qué rechaza la gente el evangelio?
Algunos no creen en el infierno. Otros temen perder a sus amigos o renunciar a placeres terrenales. Muchos pasan por alto la necesidad de ayuda espiritual. Otros oyen el evangelio, pero no lo entienden y "viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón" (Mateo 13:19).
Cuando está preparado nuestro corazón, recibimos el evangelio y damos fruto. El crecer en la fe incluye el oír el evangelio anunciado (Romanos 10:17).
Pregunta: ¿Cómo podemos preparar el corazón para recibir la Palabra de Dios?
Debemos pedirle al Espíritu Santo que nos ayude a creer. Además, tenemos que desear que la Palabra nos ayude a crecer en la fe (1 Pedro 2:2). El crecer en la fe abarca más que simplemente escuchar lo que la Biblia dice. Hay que entender y aplicar la verdad de Dios a todas las circunstancias de la vida. La Palabra de Dios resulta poderosa y eficaz cuando la creemos, aceptamos y aplicamos a la vida diaria (Hebreos 4:12).
Los cristianos tienen la responsabilidad de predicar el evangelio de Jesucristo. La fe "es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17La gente anda en busca de ayuda, sentido en la vida y satisfacción espiritual. Los cristianos tienen las respuestas en las buenas nuevas de Jesucristo. Él espera que les den sus buenas nuevas a los demás. La última orden que dio Jesús antes de su ascensión fue que se proclamara el evangelio (Mateo 28:18-20; Lucas 24:45-48).
Los cristianos sienten un gozo extraordinario cuando le hablan a alguien de Jesucristo y de su amor. Nuestra responsabilidad es hablar. El Señor es el que salva, perdona, sana y guarda a quienes aceptan su gracia. Pero las personas tienen que oír antes que puedan creer. ¡Nos corresponde a nosotros ir y hablarles de Jesucristo para que crean en Él!
II. Sirva al Señor (Lucas 17:5,6)
A. Fe fructífera
Lucas y Mateo transcribieron la enseñanza de Jesús acerca del perdón (Lucas 17:1-4; Mateo 18:21,22). Mateo indica que esa enseñanza se presentó debido a una pregunta que hizo Pedro.
Pedro consideró que siete veces era suficiente para perdonar algo malo que le hubieran hecho. Algunos rabinos de la época de Cristo enseñaban que se debía perdonar sólo tres veces. La respuesta de Jesús, "setenta veces siete", quería decir perdón ilimitado (Mateo 18:22). No hay límite alguno donde hay fe y amor genuinos.
Pregunta: ¿Por qué es a veces difícil perdonar?
La naturaleza humana nos hace difícil el perdonar a los demás. Algunos no han aprendido a perdonar y a librarse de rencores.
Durante el discurso de Jesús acerca del perdón, los apóstoles le pidieron que les aumentara la fe (Lucas 17:5). Comprendían su falta de fe para perdonar como había enseñado Jesús. Como respuesta. Jesús puso de relieve la potencialidad y el poder de la fe (v. 6).
Pregunta: ¿Por qué es importante la fe para la vida cristiana?
La fe viva, poderosa y activa es el fundamento sobre el cual se edifica toda la vida cristiana. Una forma en que se ejemplifica eso es mediante el perdón que Jesús enseñó. La fe en Jesucristo se expresa en el servicio sincero y en la victoria espiritual.
Jesús comparó la fe con la semilla de mostaza (v. 6). La semilla de mostaza es pequeñita, pero crece hasta convertirse en árbol con grandes ramas y mucho fruto. Una pequeña cantidad de fe es eficaz para romper las cadenas de la falta de perdón. Jesús ilustró este concepto enseñando que una pequeña cantidad de fe podía arrancar de raíz un sicómoro y echarlo en el mar.
En esta ilustración. Jesús empleó una figura de dicción llamada hipérbole. Una hipérbole es una exageración de un concepto o una verdad para captar la atención y subrayar un punto importante. La proposición que estaba tratando de establecer era que una pequeña cantidad de fe, la fe que ya uno tiene, posee una potencialidad extraordinaria para los cristianos.
El sicómoro tiene fuertes raíces. Esa ilustración puso de relieve que una pequeña cantidad de fe es más poderosa que las raíces de la falta de perdón o la dificultad. Cuan emocionante es la verdad que se revela en este pasaje: Dios, deseando obrar en nuestra vida, responde a la fe que tenemos en Él, aun a la "fe [tan pequeña] como un grano de mostaza" (v. 6).
B. Deber constante
Pregunta: ¿Por qué hizo resaltar Jesús el deber constante?
En esa parábola Jesús hizo resaltar el deber de un siervo con su señor (Lucas 17:7-10). Un señor nunca serviría al siervo. Más bien esperaría que su siervo lo ayudara. Se supone que un siervo preste fielmente su servicio porque ese es su deber. Se pone de relieve ese principio muchas veces en la Biblia (Efesios 6:6,7).
El Señor espera fidelidad, ya sea que el servicio se haga en público o en privado. Los cristianos sirven sin considerar el reconocimiento, el aprecio ni los beneficios recibidos. La actitud del servicio cristiano debe ser amar a Dios y a las personas.
Pregunta: ¿Cómo contribuye a edificar nuestra fe el servir a Dios?
David tuvo la fe para derrotar a Goliat porque sabía cómo lo había ayudado Dios a derrotar al león y al oso (1 Samuel 17:37). A los discípulos se les reprendió por tener poca fe cuando interpretaron mal la advertencia de Jesús contra la levadura de los fariseo y de los herodianos (Marcos 8:14-21). Pensaron que estaba molesto porque no habían llevado pan. Jesús les recordó los milagros de alimentación de las multitudes.
La fe de los discípulos debió haber crecido gracias a esas experiencias de la milagrosa provisión de Dios. Pero no habían crecido aun lo suficiente en su fe y comprensión de Dios para reconocer que Él supliría para la necesidad. El recordar lo que ha provisto Dios en el pasado nos ayudará a creer en Él para lo que necesitamos hoy.
III. Practique disciplinas espirituales (Colosenses 2:5-7)
A. Progreso espiritual
Pablo nunca había estado en Colosas; sólo había oído de la fe de ellos en el Señor (Colosenses 1:4,9). Epafras, quien probablemente se salvara mediante el ministerio de Pablo en Éfeso, predicó en Colosas y ayudó a establecer aquella iglesia (v. 7).
Pablo exhortó a los cristianos colosenses que siguieran fieles al Señor (2:5-7). No quería que fueran engañados por las falsas doctrinas que se habían infiltrado en la iglesia. Pablo refutó esas doctrinas a lo largo de toda esa epístola.
Entre las falsas doctrinas que había en Colosas estaban el ritualismo (Colosenses 2:16,17); el ascetismo (v. 21); la adoración de ángeles (2:18); la interpretación equivocada de la naturaleza de Jesucristo (v. 3,9); el conocimiento secreto (v. 18); y confianza en la sabiduría humana (vv. 4,8). Aun en la actualidad hay personas que luchan con muchas de esas cuestiones.
En el mundo actual, muchos falsos maestros dicen tener poderes espirituales extraordinarios, anunciando un resonante mensaje positivo. Sin embargo, están lejos de las sanas enseñanzas de la Biblia. Los cristianos deben cuidarse de la falsa doctrina. Deben estar firmes en sus creencias para que no influya en ellos y los engañe la falsa enseñanza.
Pablo empleó imágenes conocidas para hacer resaltar la necesidad de crecimiento y estabilidad espiritual. Él empleó ilustraciones verbales alusivas a un ejército, un árbol, un edificio, una escuela y un río a fin de mostrar distintos aspectos del crecimiento cristiano.
Los términos "orden" y "firmeza" (v. 5), alude a un ejército debidamente alineado para la batalla. Los soldados deben estar adiestrados, preparados para la lucha, y deben obedecer las órdenes. También los cristianos deben estar preparados para la lucha espiritual (Efesios 6:10-18).
La palabra "arraigados" (Colosenses 2:7) es un término agrario. Nos recuerda un árbol enraizado, que crece robusto. De igual manera, un cristiano está arraigado al creer en Jesucristo y crece en la fe y lleva fruto (Juan 15:1-8).
La palabra "sobreedificados" (Colosenses 2:7) es un término arquitectónico. Indica que la construcción sigue en progreso. Eso puede alentar nuestra fe, sabiendo que Dios no ha terminado con nosotros todavía.
Empleando la frase "como habéis sido enseñados", Pablo presentó la idea de una escuela para ilustrar la necesidad de instrucción en la Palabra de Dios. El estudiar la Biblia con la iluminación del Espíritu Santo ayuda a los cristianos a crecer en la fe.
La última ilustración verbal que Pablo empleó para el crecimiento cristiano se encuentra en la palabra "abundando". Esa palabra sugiere un río desbordado. Los cristianos han de desbordarse con acción de gracias al Señor por sus bendiciones.
B. Edificación espiritual
Pregunta: ¿Por qué deben orar los cristianos?
El fundamento de una vida cristiana es su "santísima fe" (Judas 20). La oración resulta en edificación espiritual. Edificación significa crecer o fortalecerse.
La oración es más que pedirle al Señor que satisfaga nuestras necesidades. Oración es la comunión con el Señor en la que los creyentes buscan, aprenden y obedecen la voluntad de Dios (Hechos 4:23-31). Cuando los cristianos pasan tiempo con Jesucristo en la oración, se vuelven espiritualmente fuertes y están preparados para enfrentarse a las inesperadas dificultades de la vida.
La frase "orando en el Espíritu Santo" (v. 20) sin duda incluye el orar en lenguas, o como dicen algunos, empleando nuestro lenguaje de oración. Pero la Biblia no lo limita a eso.
Efesios 6:18 nos alienta a que oremos siempre con toda oración y con específica súplica en el Espíritu. Eso indicaría el orar en el Espíritu con nuestro entendimiento en nuestro propio idioma además de orar en lenguas. Asimismo, en 1 Corintios 14, Pablo habló de orar con el espíritu (en lenguas) y con el entendimiento (en un idioma conocido).
El Señor desea que sus hijos crezcan en la fe y que permanezcan en su amor hasta que los lleve al cielo (v. 21). Una fe creciente recibe la misericordia de Dios, y por último nos da vida eterna.
Aplicación
La fe proporciona un fundamento sobre el cual edificar nuestra vida espiritual e influye en toda nuestra manera de vivir. Mediante la fe, vivimos en una diaria expectativa de la bondad de Dios.
Esta lección ha descrito cómo podemos crecer en la fe cristiana mediante la disciplina y el servicio espiritual. La fe crece cuando activa y constantemente estudiamos la Biblia, oramos, crecemos en las pruebas y dependemos del Espíritu Santo. La fe mantiene a los cristianos en el amor y la misericordia del Señor. La fe es un requisito indispensable, porque sin ella no se puede agradar a Dios (Hebreos 11:6)
Debemos oír, entender y aplicar la verdad de Dios a nuestra vida. No debemos permitir que la dureza espiritual, las emociones ni el afán de este siglo estorben la potencialidad del evangelio en nosotros. La Palabra de Dios es eficaz en ayudar que la fe crezca y es el fundamento seguro sobre el cual se edifica la vida de uno.
Los creyentes deben mostrar crecimiento en la fe. El perdón es una forma de mostrar esa fe creciente. También se expresa mediante el fiel servicio cristiano. Además, cumplir nuestro deber indica genuino amor al Señor. Por último, una actitud agradecida caracteriza la fe creciente.
Cómo Crecer en el Conocimiento
Verdad central: Los creyentes deben esforzarse por crecer en el conocimiento de Dios.
Texto áureo: "Estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor." Filipenses 3:8.
Trasfondo bíblico: Proverbios 2:3-6; Juan 14:26; 15:26; 16:13,14; Hechos 15:1-32; 17:10-12; 18:24-28; 1 Corintios 2:12-16
Bosquejo
I. Aprenda de la Biblia
A. En busca del tesoro escondido.
B. Búsqueda diaria.
II. Aprenda del Espíritu Santo
A. Enseñados por el Espíritu
B. Revelado por el Espíritu
III. Aprenda de los demás
A. De modo colectivo
B. De modo individual
Objetivo
Descubrir cómo crecer en el conocimiento espiritual y aplicarlo.
Introducción
El profeta Daniel anunció que "la ciencia se aumentará" (Daniel 12:4). El siglo veinte es sin duda un cumplimiento de esa profecía.
Considere cuántas cosas han cambiado como resultado de ese aumento de conocimiento. Hemos ido desde el caballo y la carreta hasta los aviones, los trenes y los automóviles. Hemos pasado de las máquinas de escribir a las computadoras. El rayo láser se ha convertido en un poderoso agente sanador. Las personas tienen la comodidad de los aparatos domésticos y podemos recibir la noticia cuando ocurre en cualquier parte del mundo mediante la televisión por satélite. La avanzada atención a la salud ha extendido el promedio de vida de los seres humanos. El trasplante de órganos ha llegado a ser cosa de todos los días; la reproducción asexual, una realidad.
Considere lo que no ha cambiado como resultado de ese aumento de conocimiento. Sigue habiendo guerras. Las personas parecen volverse cada vez más pecadoras. El centro moral del mundo parece que se ha salido de su centro
A pesar de todo eso, el evangelio no ha cambiado. La verdadera satisfacción en la vida sólo resulta mediante el conocimiento de Jesucristo como el Salvador y Señor personal de uno. Esta semana estudiaremos cómo crecer en el conocimiento espiritual y cómo aplicarlo.
Comentario Bíblico
I. Aprenda de la Biblia (Proverbios 2:3-6)
A. En busca del tesoro escondido
Imagínese un típico domingo por la mañana en su hogar. La familia se está preparando para asistir al culto de la iglesia cuando se oye el grito: "¿Han visto mi...?" Por lo general la madre es quien dice dónde están todos los artículos perdidos. Entonces se oye el grito: "¡No lo veo aquí!" La madre va de inmediato al lugar y señala que el artículo está precisamente allí donde ella dijo que estaba. Lo que sigue es el regaño: "Tienes que buscarlo."
El libro de Proverbios también trata sobre la necesidad de buscar. En este caso no se trata de un zapato perdido ni de la revista de Escuela Dominical, sino del conocimiento de Dios.
Proverbios 2:3-6 nos habla de la necesidad y los beneficios de buscar y encontrar el conocimiento de Dios. Salomón empleó varios verbos de acción para indicar la vehemencia del deseo que debemos tener al buscar ese conocimiento. Lo comparó con la búsqueda de metales preciosos o de un tesoro escondido.
Los beneficios que se reciben son una relación personal con Dios y una comprensión de lo que significa temerle. Ese temor más que tener miedo es sentir reverencia y profundo respecto al reconocer la santidad de Dios.
¿Dónde se busca para hallar ese tesoro? "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí" (Juan 5:39). La verdad se encuentra en la Biblia, la Palabra de Dios. Si estudiáramos las Escrituras con la fidelidad con que algunos siguen ciertos programas de televisión, tendríamos gran galardón (Salmo 19:11).
Dios ha querido revelársenos mediante la Palabra escrita. Ella permite que conozcamos su carácter y nos dice cómo podemos tener una relación personal con Él.
B. Búsqueda diaria
El apóstol Pablo conocía el valor de la Biblia para llevar a las personas a un conocimiento de Dios. En Tesalónica, él discutía con los judíos respecto a Jesucristo "por medio de las Escrituras" (Hechos 17:2,3). Muchos creyeron de entre los judíos y los gentiles. Sin embargo, algunos de los judíos que no creían formaron tal alboroto que los creyentes enviaron de inmediato a Pablo y a Silas rumbo a Berea.
Los judíos de la sinagoga de allí reaccionaron de manera diferente que los de Tesalónica. Se les describe como "más nobles" (v. 11).
Pregunta: ¿Por qué se les llamó a los bereanos más nobles que los de Tesalónica?
Esas personas anhelaban la verdad. Deseaban saber lo que decía la Biblia. Había receptividad con la determinación de descubrir la veracidad de la enseñanza de Pablo. Esa no era una actividad ociosa ni un pasatiempo. Ellos "escudriñaron cada día las Escrituras" (v. 11).
La mayoría de las personas no considerarían el pasar un prolongado espacio de tiempo sin comer. Muchos hallan difícil incluso el dejar de merendar. Pero ¿cuánto tiempo pasa sin que nos alimentemos de la Palabra de Dios?
La Biblia se compara a sí misma con el alimento.
Pregunta: ¿Cuáles son algunos ejemplos de cómo la Biblia se compara a sí misma con el alimento?
Jesús le recordó al diablo que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4). El salmista la describe como más dulce que la miel (Salmo 19:10). Hebreos 5:12-14 se refiere a ella como leche y como alimento sólido. La leche es para el nuevo cristiano, que es "inexperto en la palabra de justicia" (v. 13). El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, los que "por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (v. 14).
La importancia de dedicar tiempo diariamente en las Sagradas Escrituras se ve en el efecto eficaz que tiene en la vida de uno. Lucas mencionó el resultado del estudio diligente que los bereanos hicieron de las Escrituras: creyeron muchos de ellos (Hechos 17:12).
La Palabra de Dios también "discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12) y nos permite distinguir el bien del mal (5:14). El Salmo 19 afirma que la Palabra convierte el alma, hace sabio al sencillo, alegra el corazón, alumbra los ojos y advierte del error (w. 7-12). Aprendamos de la Biblia mientras buscamos sus tesoros escondidos en la diaria esperanza de hallar el conocimiento de Dios (Proverbios 2:4,5).
II. Aprenda del Espíritu Santo (Juan 14:26; 15:26; 16:13,14)
A. Enseñados por el Espíritu
Dios no nos deja solos en nuestro estudio de las Escrituras. Dios da ayuda por medio de la persona y la obra del Espíritu Santo.
El Evangelio según San Juan presenta muchas de las enseñanzas de Jesús respecto al Espíritu Santo. Jesús se refiere al Espíritu con diferentes nombres, entre ellos el "Consolador" (Juan 14:26) y el "Espíritu de verdad" (15:26). El Consolador es alguien que va a nuestro lado para ayudarnos. Lo envía Jesucristo desde la presencia del Padre para ayudarnos a crecer espiritualmente en el hombre interior (Efesios 3:16).
Como el Espíritu de verdad, El guía a los creyentes a toda la verdad (Juan 16:13). Él es nuestro Maestro. Nuestros textos de estudio revelan lo que Él enseña. Enseña la Biblia, ayudándonos a recordar "todo lo que yo os he dicho" (14:26). También nos enseña acerca de Jesucristo, dando testimonio de que Cristo es el Señor (15:26; 1 Corintios 12:3).
Lo que ha de venir —los acontecimientos futuros— también forman parte de su dirección a toda la verdad. Los ejemplos bíblicos de esa obra del Espíritu son: Simeón sabía que no moriría hasta que viera al Mesías (Lucas 2:26) y Agabo profetizó una hambruna (Hechos 11:28).
Juan 16:14 afirma que el Espíritu "tomará de lo mío [de Jesús], y os hará saber". Esos dones del Espíritu mencionados a menudo como dones de conocimiento son un medio para eso. Mediante la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia y el discernimiento de espíritus, el Espíritu puede revelarles la verdad a los creyentes, dándoles dirección e instrucción para adorar y servir a Dios.
B. Revelado por el Espíritu
Pablo habla de la obra del Espíritu Santo en la revelación de lo que "Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios 2:9,10).
Pregunta: ¿Qué ha preparado Dios para quienes lo aman?
Ante todo, este versículo se refiere a la salvación que nos ha dado Dios. Pero en cierto sentido todo lo que recibimos es un don de la gracia de Dios. En realidad, el Espíritu nos revela lo que Dios nos ha concedido (v. 12).
El hombre natural, el hombre que tiene el espíritu del mundo, no puede entender lo que viene del Espíritu de Dios (v. 14). Jesús dijo eso cuando le enseñó a Nicodemo acerca de la necesidad de nacer de nuevo para poder ver el reino de Dios (Juan 3:3). Habló de la necesidad de nacer del Espíritu, haciendo un contraste de lo natural con lo espiritual. "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (v. 6). Cuando nacemos de nuevo al creer en Jesucristo como Salvador, nacemos del Espíritu.
Hablándoles a los romanos de la obra del Espíritu, Pablo les recordó que no vivían "según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios" moraba en ellos (Romanos 8:9). Esa vida interior del Espíritu revela y da testimonio de nuestra adopción como hijos de Dios (w. 15,16).
Esa obra del Espíritu Santo en nuestra vida nos deja con una obligación: dar muerte a las obras de la carne mediante el poder del Espíritu (w. 12,13). Otros pasajes se refieren a ese conflicto entre la carne —nuestra naturaleza pecaminosa— y el Espíritu.
Es importante que reconozcamos el don admirable que Dios nos ha dado como creyentes en la persona del Espíritu Santo. El Espíritu Santo participa en llevarnos a un conocimiento salvador de Jesucristo, al ayudarnos a llevar una vida santa que agrade a Dios, al capacitarnos para el servicio a Dios y al revelarnos lo que Dios nos ha concedido. Dios quiera que estemos dispuestos a aprender del Espíritu Santo.
III. Aprenda de los demás (Hechos 15:1, 2,6)
A. De modo colectivo
Pregunta: ¿Cuál es el valor de reunirse en un ambiente de grupo, como el de la Escuela Dominical, para aprender?
Uno de los beneficios más evidentes es que hay una gran fuente de recursos de los que podemos aprender, tales como el conocimiento de las Escrituras y la sabiduría espiritual sacada de las experiencias de la vida. ¿Cuan a menudo creemos que nunca nadie más se ha enfrentado a las pruebas o las luchas de la vida a las que nos enfrentamos nosotros? En un ambiente de aprendizaje de grupo, aprendemos que otros han pasado por circunstancias parecidas. Nos alientan al contarnos cómo Dios los ayudó en sus luchas.
La iglesia de Antioquia afrontaba una situación difícil. Tenía que hallar respuestas a las preguntas "¿Cómo se salva una persona?" y "¿Cuál es la relación del creyente con la ley?"
La iglesia de Antioquia había nacido como resultado de la persecución que siguió al apedreamiento de Esteban (Hechos 11:19). Al principio se les predicó el evangelio solamente a los judíos. Después se les predicó a los gentiles y gran número creyó (v. 21). Por lo tanto, la iglesia de Antioquia fue una de las primeras congregaciones de judíos y gentiles.
Algún tiempo después algunos hombres de Judea llegaron a Antioquia enseñando que la circuncisión y la obediencia a la ley eran necesarias para la salvación (15:1,5). Pablo y Bernabé tuvieron "una discusión y contienda no pequeña con ellos" (v. 2). Se decidió que el asunto se llevara ante los apóstoles y ancianos de Jerusalén.
Hubo bastante polémica. Se oyeron los informes de Pedro, de Pablo y de Bernabé. Jacobo presentó las Escrituras que trataban esos asuntos. Por último se llegó a una decisión. "Ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros [a los creyentes gentiles] ninguna carga más que estas cosas necesarias" (v. 28).
Toda la Iglesia aprendió que Dios salva a todas las personas mediante la gracia únicamente (w. 9,11). También se determinó que, por causa de la comunión con los creyentes judíos, los gentiles debían abstenerse "de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación" (v. 29).
A Pablo y a Bernabé se les envió de vuelta a Antioquia con una carta del concilio en Jerusalén. La iglesia de Antioquia leyó la carta y se regocijó por su mensaje consolador (véase v. 31).
Dios nos ha puesto en un cuerpo de creyentes para que aprendamos los unos de los otros. Hebreos 10:25 indica que, cuando nos reunimos, debemos alentarnos los unos a los otros.
B. De modo individual
Aunque podemos aprender de los demás en un ambiente colectivo. Dios también nos da oportunidades de aprender de modo individual. Un ejemplo de eso es Apolos (Hechos 18:24-28). Apolos fue a Éfeso y comenzó a hablar acerca de las cosas del Señor, "aunque solamente conocía el bautismo de Juan" (v. 25). Al oírlo, Aquila y Priscila invitaron a Apolos a que fuera a su casa, y le enseñaron plenamente la verdad respecto a Jesucristo. Es evidente que aceptó esa enseñanza, como se ve en su ministerio en Acaya (v. 28).
Pregunta: ¿Cómo ha usado Dios a las personas para enseñarle?
Los creyentes deben esforzarse por crecer en d conocimiento de Dios. Muchas veces Dios enviará a alguien que nos estimule en nuestro andar con Cristo, que nos dé un mensaje de aliento o que ore por nosotros.
Así como Dios envía tales personas para ayudarlo a usted, pídale que lo use a usted para ayudar a otros.
Aplicación
Se dice que nadie está inmóvil en el camino de la vida. Suponiendo que eso sea cierto, ¿en qué dirección va usted? ¿Halla que está creciendo en el conocimiento de Dios y en las cosas de Dios? Resuélvase hoy a ser un verdadero discípulo de Cristo.
Cómo Crecer en el Amor
Verdad central: Un amor siempre en aumento a Dios y a los demás es la más elevada realización cristiana.
Trasfondo bíblico: Lev. 19:18,34; Salmo 116:1,2; Juan 15:12,13; Rom. 5:1-8; 1 Tes. 4:9; 1 Juan 3:1,17, 18; 4:8-10; 5:1-3
Bosquejo
I. Acepte el amor de Dios
A. El don del amor de Dios
B. Grandeza del amor de Dios
II. Ame a Dios
A. Con todo su ser
B. Con obediencia
III. Ame a los demás
A. Como a sí mismo
B. Como Cristo lo amó
Objetivo:
Comprender y aceptar el amor de Dios y mostrarles su amor a los demás.
Introducción
A veces experimentamos su amor en nuestros sentimientos, en el sentido de que pudiéramos decir que estamos complaciéndonos en el fervor de su amor. Pero por lo general reconocemos el amor de Dios por nosotros en lo que Él ha hecho. El capítulo del amor (1 Corintios 13) define el amor no como algo que se siente sino algo que se expresa en hechos.
En esta unidad hemos estudiado acerca del crecimiento espiritual. La prueba positiva de crecimiento espiritual es mostrarles a otros el amor de Cristo en nuestra vida, no sólo a quienes son de la familia de la fe, sino también a los perdidos y desamparados del mundo.
El amor es el mayor, porque todas las demás virtudes tienen en él su origen. La predicación elocuente, el conocimiento asombroso, la mucha fe, buenas obras, e incluso el martirio son inútiles sin amor (1 Corintios 13:1-4). Dios quiera que, gracias a este estudio, aumente nuestro deseo de crecer en el amor a Dios y a los demás.
Comentario bíblico
I. Acepte el amor de Dios (Romanos 5:5-8)
A. El don del amor de Dios
Pregunta: ¿Por qué la gente tiende a ser escéptica cuanto a recibir regalos?
A veces cuando alguien quiere dar un regalo, el beneficiario titubea en aceptarlo. Se nos ocurren pensamientos como estos: "Nadie da nada por gusto" y "Algo está tratando de conseguir". No cabe duda de que hay algo de cierto en el dicho "no se consigue algo por nada".
Aun con Dios se cumple eso. Dios nos ofrece su amor como un don. Recibimos ese don cuando ponemos en Dios nuestra fe y confiamos en Él. Y como declaró Pablo en Romanos 5:5, "la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones". No nos consideremos tan importantes, como si hubiéramos hecho algo grande, ya que debemos reconocer que pusimos nuestra esperanza en Dios porque estábamos desesperados.
Pablo no deja lugar para la duda en cuanto a nuestra condición antes que recibiéramos el don del amor de Dios. Éramos "débiles", "impíos" y "pecadores" (vv. 6,8). Carecíamos de poder para ganar la justificación con Dios. Lo mejor que podíamos ofrecer en el sentido de justicia propia es como "trapo de inmundicia" para Dios (Isaías 64:6). Cada uno de nosotros andaba sin Dios y no había dado en el blanco, y estábamos destituidos de su gloria (Romanos 3:23).
Pregunta: ¿Qué frase de dos palabras señala el punto decisivo en estos dos pasajes?
La frase "pero Dios" (Efesios 2:1-10; Romanos 5:8) señala el cambio en esos pasajes. Cristo no murió por una persona justa o ni siquiera una persona buena que sea amable y generosa. Murió por los pecadores. Pero Dios, sabiendo que la paga del pecado es muerte, nos dio el don de su amor, que es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (6:23).
B. Grandeza del amor de Dios
La grandeza del don del amor de Dios se muestra al hacer hijos suyos a quienes reciben ese amor. "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce" (1 Juan 3:1). Nos resulta totalmente extraña la idea de que Dios nos ama tanto que quiere adoptarnos en su familia.
El ser hijo de Dios implica beneficios y responsabilidades.
Pregunta: ¿Cuáles son algunas de las ventajas de ser hijo de Dios?
Romanos 8:14-17 menciona estos beneficios: la dirección del Espíritu, conociendo a Dios como "Padre", el testimonio del Espíritu y el ser heredero de Dios y coheredero con Cristo.
Pregunta: ¿Cuáles son algunas de las responsabilidades de ser hijo de Dios?
1 Pedro 2:21-24 habla del ejemplo de Cristo para que sigamos "sus pisadas". Tenemos la responsabilidad de sufrir por Cristo, consagrarnos a Dios y vivir rectamente.
Pregunta: ¿Cómo puede alguien llegar a ser hijo de Dios?
Juan 1:12 afirma: "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." Por la fe recibimos el don de la salvación y nos convertimos en hijos de Dios (véase también Efesios 2:8,9).
La grandeza del amor de Dios también se ve en la provisión de la salvación por parte de Dios. Envió a Jesucristo para que fuera la propiciación por nuestros pecados (1 Juan 4:10). La palabra "propiciación" alude a un sacrificio hecho para satisfacer los justos requisitos de Dios. Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador, de modo que envió a Cristo para que muriera por nosotros.
Dios creó al hombre para que tuviera comunión con Él. Pero el pecado interrumpió la relación del hombre con Dios, convirtiendo al hombre en enemigo de Dios. Pablo tenía eso en mente cuando dijo que éramos enemigos de Dios. En su deseo de restaurar las buenas relaciones con nosotros, Dios nos reconcilió con Él por la muerte de Jesucristo (Romanos 5:10).
Se ha definido la religión como la tentativa del hombre de llegar hasta Dios. El cristianismo es diferente de cualquier otra religión en que es Dios quien toma la iniciativa de llegar hasta nosotros. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).
La grandeza del amor de Dios se ve también en su deseo de darnos vida (1 Juan 4:9). Cuando el hombre fue creado y puesto en el huerto, fue el deseo de Dios que disfrutara de la vida y de la comunión con Él. Pero Adán decidió no hacer caso de la advertencia de Dios de que "el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2:17). El pecado causó la muerte física y espiritual. Dios envió a Jesucristo al mundo para que tengamos vida, y la tengamos en abundancia (Juan 10:10).
La vida que Jesucristo nos da vence aun la muerte física. La esperanza del cristiano incluye la resurrección del cuerpo. En aquel día glorioso, los efectos del pecado serán destruidos para siempre y disfrutaremos de vida eterna en la presencia del Señor (véase Apocalipsis 21,22).
Dios es amor (1 Juan 4:8). Su naturaleza manifiesta la grandeza de su amor y su carácter es actuar con amor (v. 10). No es de extrañarse que el apóstol Pablo pidiera que seamos "plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento" (Efesios 3:18,19).
II. Ame a Dios (Salmo 116:1,2; Marcos 12:29,30)
A. Con todo su ser
En el Salmo 116, el salmista expresa su gratitud a Dios por haber sido librado de la muerte. Es como reacción ante la respuesta de Dios a sus oraciones que él expresa su amor a Dios (v. 1). Dijo que invocaría y amaría a Dios mientras viviera (v. 2).
No sólo debemos amar a Dios con toda nuestra vida; tenemos que amar a Dios con todo lo que somos. Se acercó a Jesús uno de los escribas, maestro de la ley, que le preguntó cuál era el mandamiento más importante. La respuesta de Jesús vino de Deuteronomio 6:4,5. Confirma la unidad de Dios y la relación que Israel tiene con Dios como su pueblo del pacto. Como es el único Dios verdadero, y gracias a su pacto, se le debe amar de todo corazón.
Muchos se complican tratando de definir lo que significa amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas. Concentrémonos más bien en lo que Jesús está diciendo aquí. Debemos amar a Dios con todo nuestro ser.
B. Con obediencia
Todos los padres suponen que sus hijos se amen los unos a los otros. Dios espera que quienes lo aman también amen a sus hijos (1 Juan 5:1).
Parece extraña la declaración del versículo 2. En el capítulo anterior, Juan dio a entender que es imposible amar a un Dios invisible si no amamos a las personas con quienes tenemos contacto cada día (4:20).
No podemos separar la relación que tenemos con Dios de las relaciones que tenemos con los demás. La forma en que usted trate a su compañero afectará su relación con Dios. Y su relación con Dios debe afectar la forma en que usted trata al compañero. Por ejemplo, cuando Dios tiene misericordia de nosotros, debemos tenerla de los demás (Mateo 18:33). Cuando ayudamos a un hermano necesitado, hemos servido a Jesucristo (Mateo 25:40).
Por eso Juan dijo que, para mostrar amor a los hijos de Dios, debemos amar a Dios y guardar sus mandamientos. Pero no debe ser una obediencia a regañadientes por temor al castigo. Es un servicio alegre, con un vehemente deseo de agradar a Dios. El obedecer los mandamientos de Dios no es una carga (1 Juan 5:3).
III. Ame a los demás (Levítico 19:18,34)
A. Como a sí mismo
Muchos luchan con la cuestión de amarse a sí mismo. Vivimos en una cultura que tiende a ser ensimismada y ególatra. Se nos enseña a ser egoístas, aun hasta el punto del suicidio y la eutanasia. ¿Cuál es el equilibrio entre amor propio y egolatría? Levítico 19:18 declara: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Y el versículo 34 extiende eso al trato de los extranjeros como familia. Así que nos hacemos la pregunta: "¿Cómo se ama usted a si mismo sin los extremos representados en nuestra sociedad?"
En primer lugar, usted se ama a sí mismo como alguien creado a la imagen de Dios (Génesis 1:27). Después del pecado original, la imagen de Dios, aunque dañada, sigue aun en nosotros (9:6).
En segundo lugar, usted se ama a sí mismo como alguien que tiene valor porque Dios tiene un propósito y un plan para su vida (Jeremías 1:5). El Salmo 139:16 declara: "Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas."
En tercer lugar, usted se ama a sí mismo como alguien por quien Cristo murió. Dios pensó que usted era digno del sacrificio de su Hijo unigénito.
Todos los mandamientos de Dios respecto a la forma en que se ha de tratar a los demás se resumen en este único mandamiento: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", (Levítico 19:18). Romanos 13:10 declara: "El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor."
La práctica del perdón es una forma en que expresamos ese amor a los demás. No debemos vengarnos ni guardar rencor (Levítico 19:18). Debemos mantener una perspectiva apropiada en nuestras relaciones con los demás. Colosenses 3:13 nos recuerda otra perspectiva a tener en cuenta. "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros... De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros."
Otra expresión de amar al prójimo como a sí mismo se encuentra en el tratar de igual modo a todas las personas (Levítico 19:34). En la parábola del buen samaritano. Jesús enseñó que el prójimo es el que muestra misericordia y compasión con los necesitados (Lucas 10:30-37). La discriminación, el tratar a las personas de manera diferente debido a que son distintas de nosotros, no debía ser práctica del pueblo de Dios. Los israelitas supieron gracias a sus experiencias en Egipto lo que era ser maltratados. Este no fue sólo un principio para los israelitas en la época del Antiguo Testamento. Jesús nos lo aplicó a nosotros cuando nos dio la regla de oro (Mateo 7:12).
B. Como Cristo lo amó
Un popular tema cristiano que comenzó a fines de la década de los años noventa es la pregunta "¿Qué haría Jesús?" Jesucristo es el ejemplo supremo de lo que significa amar a los demás. Jesús les ordenó a sus discípulos:
"[Amaos] unos a otros, como yo os he amado" (Juan 15:12.)
Jesús continuó su conversación con la observación de que la mayor muestra de amor es la de dar la vida por un amigo (v. 13). La esencia de eso es el morir por el bien de otro. Pero ¿qué sucedería si eso implicara el sacrificio de las ambiciones, los planes y los intereses personales? ¿Estamos dispuestos a sufrir incomodidades por un amigo? ¿Estamos dispuestos a sacrificarnos para que otros sean bendecidos? Cristo hizo todo eso por nosotros, y no podemos hacer menos por los demás.
El apóstol Juan en su primera epístola recurrió al ejemplo de Cristo (1 Juan 3:16). Invitó a sus lectores a que consideraran si el amor de Cristo puede estar en ellos si no ayudan a un hermano necesitado cuando pueden ayudarlo (v. 17).
Pregunta: ¿Qué piensa que significa la expresión "cierra contra él su corazón"?
Consideramos el corazón como el centro de nuestros sentimientos. La expresión indica el no tener piedad, el no atender al hermano necesitado.
Juan les aconsejó a los creyentes que practicaran las obras de amor, no que sólo hablaran de ellas. Muchos ministerios fructíferos comenzaron con ganar almas para el reino cuando personas compasivas veían una necesidad y la satisfacían. Así comenzó la Escuela Dominical. Robert Raikes vio a los niños necesitados e hizo lo que pudo para ayudarlos. ¿Qué pudiera hacer Dios por medio de usted?
Pablo, al escribirles a los tesalonicenses, mencionó que ellos habían sido enseñados por Dios a amarse los unos a los otros (1 Tesalonicenses 4:9). No les estaba escribiendo para darles instrucciones acerca del amor fraternal, porque ya lo estaban practicando (v. 10). Pablo sencillamente quería alentarlos a que hicieran más y más (v. 11).
Pregunta: ¿Cómo habían sido enseñados los tesalonicenses por Dios a amarse los unos a los otros?
Jesús fue su ejemplo para mostrarse amor los unos a los otros. Resolvámonos a seguir el ejemplo de Cristo y su orden de que nos amemos los unos a los otros como Él nos ha amado.
Aplicación
Tenga con un grupo de hermanos en la fe un intercambio de ideas acerca de las necesidades que saben que hay en la iglesia, en su vecindario, en las escuelas y en la comunidad. Determinen cuáles de esas necesidades pueden ellos satisfacer. Analicen cuáles pueden ayudar a resolver las personas individualmente, una clase de Escuela Dominical o la iglesia. Designe a una persona o a un grupo pequeño para que investigue más lo que puede hacerse y que formule un plan específico (quizá quiera consultarlo con su pastor). Entonces póngalo en práctica, en el nombre de Cristo, como expresión de amor.
La vida tiende a golpearnos. A veces comenzamos a sentir como si nadie nos amara. Esta lección nos ha recordado que Dios nos ama muchísimo. Aun cuando éramos pecadores. Dios nos amó. Comience a buscar al Señor y dígale cómo se siente usted. Permita que su amor entre en el corazón y le dé plenitud de vida. Entonces, al igual que el salmista, usted puede decir: "Amo a Jehová pues ha oído mi voz y mis súplicas" (Salmo 116:1).
Creación
UNA LUZ ESPECIAL
Vayomer Elohim yehi-or vayehi-or. -Y dijo Elohim: Hágase la Luz y fué la Luz-
Prestemos mucha atención en esto: D-os dijo en el PRIMER DIA -yom rishon- hagase la luz!...ENTONCES Cómo es posible que la luz que conocemos como la luz que genera nuestro astro mayor EL SOL o la que se reflecta mediante la LUNA, no sea la misma luz? Acaso es que existe la oscura posibilidad de que haya sido otra clase de LUZ?
Recordemos bien que el padre Sol, la madre Luna y las hermanitas Estrellas, como las llaman nuestros Naturistas, fueron creados solo en el dia CUARTO -yom revi'l. Cómo desenredamos esta madeja de hilo?
Diremos entonces lo que muchos escritores antiguos han dicho y que por lo tanto fué una luz especial que D-os permitió para ver el mundo que creaba.
Veamos qué dice el Libro 4 de Ezra 6:40: "Entonces Tu ordenaste que un rayo de luz brotara desde tus tesoros para que tus trabajos pudieran entonces aparecer".
Asi, pues, quizás fue una luz como ninguna otra que iluminaba toda la creación de una sola vez.
Qué nos dice Aristóbulo de Paneas, un sabio y escritor Judio que vivió en Egipto hacia el siglo 2 antes de la Era comun?:
"...el primer dia en el cual la luz nació por la cual todas las cosas pueden ser vistas juntas" .-Aristobulo, Fragmento 3 (citado en Eusebio Preparatio Evangeliza 13.12.9)
Nuestro más renombrado escritor antiguo, Josefo, nos manifiesta: "D-os ordenó que debia haber la luz y cuando esto vino, El consideró todo asunto" .-Josefo, Antiguedades Judias 1:27
Uno de los famosos Libros de Qumram, el Libro de Enoch tambien nos cuenta sobre el particular:
(Después de convocar la luz, D-os dice:) "Y Yo estaba en medio de la luz. Y la luz fuera de la luz es llevada asi. Y la gran era vino y fue revelada toda la creación la cual Yo habia pensado crear. Y Yo vi que esto fue bueno" .- Enoch (I) 25:3
Otra cita mas referente al Targum: "D-os dijo: Hagase la luz para iluminar el mundo, y de una vez fué la luz." .-Targum Pseudo Jonathan Genesis 1:3
Uno de nuestros mas grandes sabios, Rabbi Eliecer dijo: "Con la luz que D-os creó en el primer dia uno podia ver desde una punta del mundo hasta la otra punta".
Una posibilidad que nos sugiere el estudioso de la torah, James Kugel, es que la luz que vino mas tarde a los cuerpos celestiales (sol, luna, estrellas), fueron creados o concebidos en el primer dia, y aun asi, los cuerpos celestiales no fueron creados sino hasta el Dia cuarto.
Otro famoso rollo de Qumram, el Libro de los Jubileos nos presenta la siguiente opinión: "Y El creó el abismo y las tinieblas -tarde y noche-, y la luz -amanecer y luz del dia-, lo cual El preparó en el conocimiento de su corazón" .-Jubileos 2:2
Efraim, uno de los mas prolificos autores de comienzos del siglo cuarto, nacido en Siria, nos dice sobre el particular: "Ha sido dicho que desde esta luz primaria, ahora difusa y del fuego, -los cuales fueron creados en el primer dia- el sol fué ideado, el cual fue hecho en el firmamento y asi como la luna y las estrellas, ha sido dicho que fueron hechos desde la misma primera luz". .-Efraim, comentario sobre Genesis 9:2
Filón, otro de nuestros filosofos y grandes autores de la antiguedad nos relata de una manera mas poética su punto de vista: "Ahora la luz invisible, perceptible solo por la mente, fué creada como a imagen de la Palabra de D-os (Logos) quien hizo toda la creación conocida. Fue una luz mas grande que las estrellas, la fuente de la luz de las estrellas que se puede ver.".- Filón Sobre la Creación 31 (también 55)
Es interesante notar que de acuerdo a nuestra Biblia D-os habita en medio de la oscuridad porque es la unica manera de que la Luz sea reconocida y esto nos lleva a aventurarnos mas en las profundidades del infinito ya que podriamos estar encontrando el mismísimo origen de nuestro Creador que asi mismo se haya creado en medio de la oscuridad en el primer dia, pero no el primer dia conocido por nosotros, asi como hemos aprendido que la luz fue antes de ser conocida como luminaria a traves del Sol, la Luna y las Estrellas.
En todo aspecto estaremos concluyendo que de la misma manera que la luz fue creada al principio, en el primer dia, asimismo la Torah, haya sido creada en ese mismo dia. David HaMelej -El Rey- nos canta en una de sus mas conocidas melodias " Lámpara (Luz) es a mis pies tu palabra y Lumbrera (Luz) a mi camino". Y no podriamos dejar pasar por el alto el concepto del Mashiaj quien también, a la luz de lo creado en este primer dia, vino el "Espiritu del Mashiaj" a ser creado antes que todos los angeles -primogénito de toda la creación-, quien con su mensaje de ser El mismo el reflejo de la Torah, se convierte en "La Luz del Mundo"
Conversión (propósito)
Las 5 señales son 5 diferentes tipos de fruto que la Biblia dice que habrá en la vida de un verdadero cristiano.
· (Mat 7.15-18) Cristo Jesús dijo que la evidencia convincente de la conversión de uno era el fruto que se podía ver en su vida.
· (Mat 7.18) Un árbol malo es incapaz de (no “puede”) dar buen fruto exactamente como un buen árbol es incapaz de (no “puede”) dar fruto malo.
· (Mat 7.19-20) Si no hay buen fruto en el árbol (en la vida del “convertido”) es porque no se ha convertido. Todavía es un inconverso que si muere, irá al infierno.
Puesto que hubo un cambio de naturaleza, porque nació de nuevo, el verdadero convertido dará su fruto siempre. O sea, nunca se apartará de los caminos de Dios.
· Obviamente algunos árboles dan fruto más rápido y más a menudo que otros. No obstante, el árbol no deja de ser un árbol que da fruto.
O sea, una vez que alguien nace de nuevo, ya es una nueva criatura y nunca dejará de ser una nueva criatura.
Es como un árbol manzano que da fruto—da manzanas. No es que un día deje de ser un manzano. Obviamente da su fruto en su tiempo, pero nunca deja de ser un árbol manzano.
· El cristiano nunca deja de ser un “árbol que da fruto” porque es Dios quien lo hizo como es—una nueva criatura que da fruto en su tiempo.
· (Jud 24) Él es poderoso para guardar a los Suyos sin caída y así presentarlos sin mancha delante de Su gloria.
· El verdadero cristiano nunca se apartará de la fe.
Obviamente lucha contra el pecado y a veces pierde la pelea (y cae en el pecado). Sin embargo, ¡lucha! El que no lucha (el que se aparta de la guerra), no se convirtió.
Según Lucas 8.13, el que se aparta nunca fue un cristiano—nunca se convirtió a Cristo—a pesar de haber “creído” por algún tiempo.
I. (Mat 3.7-8) El fruto digno de arrepentimiento
A. Cuando hay una verdadera conversión, hay arrepentimiento.
1. Sin arrepentimiento, no hay salvación… sólo una horrenda expectación de la ira venidera—el día del justo juicio de Dios (y note que en Mateo 3.7-8 son “creyentes”—líderes religiosos—que estaban en peligro del infierno; “creían en vano” porque no se habían arrepentido). Y es por esto que Dios manda a todos los hombre en todo lugar que se arrepientan (Hech 17.30-31).
2. (Prov 28.13) El arrepentimiento consta de confesar sus pecados y apartarse de ellos.
3. (Prov 16.6) O sea, el verdadero convertido se apartará de la maldad.
B. Este arrepentimiento para salvación se manifiesta en manera prácticas.
1. (Luc 19.1-10) Cuando Zaqueo recibió la salvación, hubo fruto visible de su arrepentimiento.
a. (Luc 19.8) Él estaba dispuesto a devolver cuadruplicado lo que él hurtó.
i. Él se veía a sí mismo en el espejo de la Ley (el 8o mandamiento): “No hurtarás”.
ii. El fruto de su arrepentimiento se manifestó en el acto de devolver lo que hurtó cuadruplicado.
2. En 1988 cuando me arrepentí de mis pecados y puse mi fe en Cristo para salvación, yo sabía que tuve que hacer ciertas cosas para “estar a cuentas” con varias personas.
a. Tuve que devolver cosas que había hurtado.
b. Tuve que hablar con varias personas que había ofendido y pedirles perdón.
c. Me había arrepentido y el arrepentimiento llevó su fruto inmediatamente.
C. Si no hay fruto de arrepentimiento, es muy posible que no hay arrepentimiento.
1. Si el estilo de vida de alguien es igual después de su “conversión” a cómo era antes, puede ser que es un falso convertido.
2. Así que, siempre busque el fruto que es digno de arrepentimiento en la vida de un nuevo convertido. Si no lo ve, procure enterarse de por qué. Puede ser que no se arrepintió.
II. (Col 1.10) El fruto de las buenas obras
A. (Tito 2.7) El cristiano debería ser un ejemplo de buenas obras.
B. (Tito 2.14) La Iglesia debería ser un pueblo celoso de buenas obras (entusiástico por hacer buenas obras).
C. (Tito 3.8) Debemos ocuparnos siempre en buenas obras.
1. Juan Wesley dijo:
Haz todo el bien que puedas; por todos los medios que puedas; de todas las maneras que puedas; en todos los lugares que puedas; tantas veces como puedas; a todas las personas que puedas, por todo el tiempo que puedas.
2. Hoy en día, con tanto escepticismo entre los no creyentes, necesitamos ver más fruto de buenas obras.
a. (1Ped 2.15) Pedro dice que haciendo bien podemos callar la ignorancia de los hombres insensatos.
b. O sea, a través de la buenas obras en nuestras comunidades podemos restablecer nuestra credibilidad y construir puentes para alcanzar a los inconversos con el evangelio de Cristo Jesús (como queremos hacer a través de Conexión).
D. Las buenas obras son fruto de una verdadera conversión.
· Si alguien no quiere ayudar a los demás, si sólo piensa en sí mismo, puede ser que no es cristiano.
III. (Heb 13.15) El fruto de sus labios
A. (Stg 1.17) Nuestros labios deben confesar el nombre de Jehová nuestro Dios porque de Él vienetodo lo bueno que tenemos y experimentamos en esta vida.
B. La boca de un verdadero creyente siempre da gracias a Dios en todo.
C. Nuestro clamor debe ser (con Pablo): “¡Gracias a Dios por su don inefable!”
D. De la abundancia del corazón habla de la boca, entonces debemos fijarnos en el fruto de loslabios del que profesa fe en Cristo Jesús.
IV. (Gal 5.22-23) El fruto del Espíritu
A. De alguna manera (aunque sea pequeño) este conjunto de cualidades debe manifestarse en la vidade un nuevo creyente.
B. (Gal 5.19-21) Si uno sigue manifestando el fruto de la carne, puede ser una buena indicación deque no se convirtió y que todavía está sin Cristo.
V. (Flp 1.9-11, esp. v11) El fruto de justicia
A. El deseo de Dios (la voluntad de Dios) para cada creyente es que sea lleno de “frutos dejusticia” por medio de Jesucristo.
1. Con “justicia” se quiere decir lo que es justo, lo que es correcto.
2. Puesto que el cristiano es una nueva criatura, hay un deseo profundo de hacer lo justo y locorrecto, y dejar de hacer lo injusto y lo incorrecto.
a. (2Tim 2.19) Se aparta de la iniquidad (porque se arrepintió) y…
b. …hay hambre y sed de justicia en el corazón de un verdadero creyente en Cristo.
B. Este asunto a veces confunde a los cristianos porque en su experiencia cotidiana, caen elpecado y a veces podría decir que todavía “les gusta” el pecado.
· El testimonio de Pablo en Romanos 7 nos ayudaría bastante a entender esto.
1. (Rom 7.22) El cristiano se deleita en la Ley de Dios, en la Ley moral que se expresa en los
diez mandamientos. O sea, se deleita en la justicia—en hacer lo justo y lo que es correcto(evitando lo injusto, lo malo y lo incorrecto).
2. (Rom 7.15-20) Sin embargo, el santo sigue pecando y, en algún sentido, “le gusta”.
a. (v17) Lo que tenemos que entender es que no es el “nuevo hombre en Cristo” que peca y que le gusta el pecado. Es el viejo hombre—es la carne.
b. (v18) Sin embargo, lo que él quiere—el cristiano, el santo, el nuevo hombre en Cristo Jesús—es el bien de la justicia (de una vida recta).
c. (v19) Por esto, el testimonio del cristiano es uno de una lucha entre el hombre interior que
quiere andar conforme a la Ley de Dios y el hombre exterior de la carne que quiere pecar.
d. (v20) Si este es el testimonio de su vida, entienda que no es “usted” quien lo hace sino el pecado que todavía mora en sus miembros. No tire la toalla, siga luchando contra el pecado. Pero no tiene que dudar su salvación simplemente porque cae en el pecado. La presencia de esta lucha debe animarle porque es evidencia convincente de que nació de nuevo.
3. Entonces, el fruto de justicia a veces se manifiesta más en la lucha entre el nuevo hombre (“me deleito en la Ley y quiero andar conforme a ella”) y el viejo hombre (“me gusta el pecado y quiero pecar”).
C. Un cristiano “cae” en el pecado pero el falso convertido “disfruta” el pecado.
1. (2Ped 2.22) Es como el perro que se vuelve a su propio vómito.
2. El perro se vuelve a su vómito para comérselo porque le sabe bien. Le gusta. Le da placer. Así es como Dios lo hizo y por lo tanto así es su naturaleza.
3. El pecador perdido vuelve a pecar porque le gusta. Le da placer. Le “sabe” bien. Lo disfruta.
Así es su naturaleza.
4. Sin embargo, cuando el cristiano cae el pecado es diferente. Cuando se da cuenta de lo que ha hecho, se halla “comiendo su propio vómito” y es asqueroso.
D. Este fruto de justicia también se manifiesta en hambre y sed de la Palabra de Dios.
1. Nadie tiene que enseñarle a un bebé a desear la leche. Nace con hambre y el conocimiento innato de cómo mamar.
2. Si un “creyente” no tiene un deseo de alimentarse espiritualmente en la Palabra de Dios, es una buena indicación que su conversión es falsa.
a. Yo recuerdo como era conmigo cuando Cristo me salvó a mí. Antes no quería leer la Palabra de Dios y aun era una de mis excusas por no querer ser cristiano (“no puedo entender la Biblia”).
b. Sin embargo, en el momento de mi salvación yo sabía que necesitaba una Biblia, que necesitaba alimentarme con la Palabra de Dios. ¡Y quería hacerlo! O sea, Dios puso un tremendo deseo en mi corazón por la Escritura.
c. Así que fui solo a una librería cristiana (nadie tuvo que llevarme) y compré una Biblia para leer y estudiar.
3. (Sal 119.162) Para el cristiano, la Palabra de Dios es un tesoro invaluable. El que desprecia la Escritura y no la ama es el que no conoce a Dios.
a. El verdadero cristiano desarrollará la disciplina y el hábito de leer la Biblia todos los días.
b. Escudriñará la Biblia para ver qué es lo que su Dios quiere, cómo quiere que viva.
c. Y cuando la Biblia dice que debe hacer algo, lo hace, o que debe dejar de hacer algo, lo deja de hacer.
d. Nadie tiene que estar encima de un verdadero creyente obligándole a leer la Biblia y obedecer lo que dice. Es un gozo para él ser “hacedor” de la Palabra.
CONCLUSIÓN: Las cinco señales de una verdadera conversión
Si quiere saber si una conversión es verdadera, fíjese en el fruto.
· (Mat 7.18) El fruto es evidencia convincente de cómo es el árbol—si es bueno (una verdadera conversión) o malo (una falsa conversión).
1. El fruto digno de arrepentimiento
2. El fruto de las buenas obras
3. El fruto de sus labios
4. El fruto del Espíritu
5. El fruto de justicia
Ahora, sabiendo que cuando predicamos el evangelio hay falsas y verdaderas conversiones, ¿hay algo que nosotros podemos hacer para que la semilla del evangelio lleve el buen fruto de arrepentimiento y fe en Cristo? Esta misma parábola del sembrador nos da la respuesta.
Cantico Nuevo
EL CANTICO NUEVO
“…hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones…” Efesios 5:19
“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñandoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracias en vuestros corazones al Señor con Salmos e himnos y cánticos espirituales.” Colosenses 3:16
Comenzaremos aclarando algúnos términos:
-Salmo: es un canto de las escrituras que se interpretaba con su correspondiente música.
-Himno: canto de composición humana, con la ayuda creativa del Espíritu Santo.
-Cantos espirituales: canción espontánea, núnca ensayada, que el espíritu del hombre eleva a su creador.
Algunas de sus caracteristicas:
-Son individuales, únicos para cada persona.
-Requieren iniciativa personal.
-Liberan el mensaje que Dios tiene para ese momento.
-Aunque son personales, en la congregacion se manifiestan con melodias que se coordinan las unas con las otras, en forma armoniosa.
-Se manifiestan de menor a mayor, llegando a un climax de verdadera gloria sobrenatural en la adoración. En ese punto los rios del Espíritu pueden manifestarse de múltiples maneras. Cómo por ejemplo en profecia, palabras de ciencia, dones de sanidad, etc.
Hasta aquí y a lo largo de toda la materia, hemos visto como acercarnos a la presencia de Dios y de qué manera podemos hablar con El. Ahora, no debemos escapar a la realidad de que cuando hay comunión entredos personas, en esa relación exíste EL DIALOGO; las dos personas hablan, NUNCA a la misma vez, porque se respetan y se aman. (En este caso, nosotros y Dios).
El amor que tenemos hacia Dios debe fluir como un MEDIO de comunicación. Así como todo nuestro ser se expresa delante de El, así también Dios QUIERE Y DESEA HABLARNOS.
EL CANTICO DEL SEÑOR O CANTICO PROFETICO
“Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.”
“…y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida.”
“…¿Dónde está Dios mi hacedor, que dá cánticos en la noche?…”
“Cantad a Jehová cántico nuevo; su alabanza sea en la congregacion de los santos.”
(Salmo 40:3; 42:8b; 149:1; Job 35:10).
Es importante notar que el cántico nuevo lo pone Dios mismo en el corazón y en la boca de sus hijos para que le ofrenden alabanza.
Así que es conveniente que la alabanza de Dios exista en nuestras reuniones hoy. Debemos hacer una diferencia entre “nuestra alabanza” y “su alabanza” como vemos en los textos que nos preceden, pues en el canto nuevo o profético el orígen nace de Dios mismo.
Este CANTICO PROFETICO, esta formado por dos elementos:
-La profecía, que es el ingrediente divino.
-La música, medio por el cual se expresa ese factor divino.
Alabar es por excelencia crear; es expresarse en la música, en el canto, en la danza… en el juego y en las infinitas formas artísticas que la cultura dispone.
Algo había pasado en esa iglesia de barrio aquella tarde. Ya hacía un año que Juancito había traído un cancionero del Encuentro Nacional de la Alabanza. Era un librito de 150 coritos que además, traía un suplemento que explicaba las posiciones para acompañar con guitarra. Se completaba con seis cassettes que contenían las grabaciones de todos los coritos.
Esa tarde fría de invierno había más de 30 jóvenes en la pequeña capilla. Alberto, el líder de los jóvenes terminó de orar e invitó a Juancito a comenzar con la alabanza. Éste, con más voluntad que habilidad, pronto hizo que el grupo se encontrara cantando y moviéndose con alegría. Prácticamente todos conocían los coritos, los que iban eligiendo en una sucesión prolongada de pedidos.
A la reunión había llegado un grupo de jóvenes del barrio, atraídos por el deporte, los coritos y una linda muchacha llamada Mariela, que el último año había adquirido una bella figura. Entre los nuevos estaba Marcelo, un pibe despierto que hacía constantes bromas que alegraban a todo el grupo. Si bien él no cantaba, seguía el ritmo unas veces con las palmas y otras con un pequeño tambor, ritmo que en ocasiones acentuaba.
La reunión llevaba casi una hora, y los pedidos se sucedían infatigablemente: el treinta y dos… el ciento veintiuno… el trece… el cuatro… A Marcelo le brillaban los ojos y esbozó una sonrisa de picardía… el cuatro… el quince… el treinta y tres… A esta altura Marcelo se incorporó y exclamó: ¡Bingoooo! El canto se detuvo y fue seguido de un silencio embarazoso y expresiones de reprobación. Unos minutos después, Alberto tomó la palabra y continuó, sin hacer mención del episodio. Sin embargo, esa tarde algo había sucedido. Todos entendieron que algunas cosas tenían que cambiar.
La alabanza es para quien la recibe.
Cuando queremos homenajear, hay una intención, un deseo de expresar gratitud por algo que hemos recibido, y anhelamos retribuir con un gesto elegido, que además llegue a la persona a quien está destinado. Tener “conciencia” del objeto de nuestra alabanza es lo que le da sentido a ésta. Mas aún, esta “conciencia” es lo que genera en nuestro interior las capacidades creativas que hacen posible la belleza de la alabanza. Sin estas capacidades creativas, lo que se produce es una repetición, en ocasiones mecánica, sobre todo cuando el canto o la música adquieren un sonido metálico y sin matices.
El gesto de alabar tiene que ver con regalar; es decir, brindar algo a alguien intuyendo su gusto. En el caso de nuestra alabanza a Dios, pienso que a Él le agrada lo nuevo (lo creativo) como lo expresan los Salmos cuando hablan de cantar a Dios “un cántico nuevo” y siendo el Dios Creador, gusta que ejercitemos la imagen que de Él tenemos en nuestro interior.
El gesto de alabar tiene que ver con regalar; es decir, brindar algo a alguien intuyendo su gusto. En el caso de nuestra alabanza a Dios, pienso que a Él le agrada lo nuevo
Por todo eso es que me animo a señalar que en la alabanza la creación es primordial. Pero distingamos: “el cántico nuevo” no es necesariamente otro cántico; puede ser el mismo, recreado en su ejecución, con nuevos matices. Cada cosa que hacemos podemos darle el brillo de lo artístico. Los viejos botines que pinta Van Gogh son la creación de un genio que transforma lo vulgar en una obra de arte. ¿Podemos nosotros, cuando alabamos, recrear las canciones cada vez que lo hacemos?
Hay algo más que me preocupa. En esta época de la mass-media sufrimos muchísimas influencias que apagan la agilidad de nuestras iniciativas. Entre estas influencias están los cantautores de moda, que no siempre tienen genio. Esto ha determinado imitaciones en nuestro medio religioso. Frente a esto, quisiera repensar en el valor de ciertas tradiciones musicales que pueden ser recreadas.
Pero aún más que de las otras expresiones artísticas. En cierta oportunidad asistí en Brasil a una reunión de alabanza de un grupo, en la que una mujer, que tenía las destrezas del cuerpo necesarias, nos invitó a dar unos pasos en armonía con sus movimientos de danza. Fue algo reverente que despertó nuevas expresiones de homenaje.
Del mismo modo, el arreglo del lugar y la participación de los niños pequeños (los que parecieran ser los maestros de la alabanza). El momento suave y calmo para el anciano o los espacios para los discapacitados. Éste sería el desarrollo de la alabanza comunitaria donde todos pueden participar, y donde la articulación de las diferencias de los participantes es lo que otorga la belleza del gesto de la alabanza.
El desafío del “cántico nuevo” se da en la posibilidad de desplegar nuestra propia creatividad. Este despliegue se nutre de nuestra participación en la comunidad; pero fundamentalmente, de la capacidad que tiene la comunidad a la que pertenecemos de integrarse a la cultura. Todo esto, teniendo en cuenta que son muchas las criaturas de Dios que acompañan con destrezas increíbles a los hombres y mujeres del planeta.
El proceso de crear
Cuando la temática de crear es el homenaje, el substrato del proceso está en función de la satisfacción, la plenitud o el goce que ha producido en uno el objeto del homenaje. Del mismo modo que no puedo crear un plato de comida si no tengo los ingredientes, no puedo homenajear si no siento satisfacción al hacerlo. Esto es lo que da : “autenticidad al gesto”, cuando esto no sucede no hay proceso creativo, solamente hay “metal que resuena o címbalo que retiñe (1 Corintios 13:1).
El crear alabanzas con una “canción nueva”, es un despliegue de fuerzas, sentimientos, recuerdos e imágenes que antes fueron vivenciados en “un repliegue en la intimidad”. Es decir que la alabanza crece en el terreno de lo interior y es ahí donde se organizan las emociones que luego se reforzarán con la participación grupal. El salmista cuenta de esto al decir: “Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo” (Salmo 84:2). Toda creación supone una incubación, un momento fecundo e inquietante que debe ser soportado…
De este modo lo pregnante individual (aquello que fecundó en uno), se adhiere a lo pregnante de los otros y en la participación grupal, florecen estallando en variedades y armonías no sospechadas.
“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” (Salmo 131:1); es como si fuera más yo mismo, en compañía de mis hermanos. Es la alabanza individual que cobra su sentido en el conjunto que alaba; es la plenitud originaria que vuelve a vivenciarse como modo de una destreza expresiva.
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